La diversidad:

Diversidad, aulas inclusivas, heterogeneidad son palabras que cada día encuentran espacios en los diseños curriculares, en los proyectos institucionales, en los debates académicos, en las investigaciones y en las páginas de los diarios.

El enfoque pedagógico de aulas heterogéneas contempla la diversidad como una condición inherente al ser humano y por lo tanto un valor a respetar. Por esto comprende que cada persona nace con una carga biológica diferente y se desarrolla en múltiples contextos sociales, culturales, económicos y educativos.

Aulas Heterogéneas:

Si todos los alumnos son distintos entonces ¿Por qué enseñar a todos de igual manera? Hay que respetar la diferencia de aprendizaje asegurando la igualdad educativa. El enfoque supone un nuevo modo de mirar a las escuelas, a sus actores y a los procesos de enseñanza y aprendizaje a la luz de valores democráticos.

Estas son 4 características propias de un aula heterogénea:

1) Se debe reconocer las distintas diversidades que atraviesan el aula para poder pensar y diseñar propuestas de enseñanza.

Se trata de concebir la enseñanza de modo que todos los alumnos y alumnas puedan construir sus propios aprendizajes partiendo del lugar que se encuentre cada uno.

2) Es necesario un cambio de perspectiva para además ofrecer diversidades a nuestros alumnos pensando en distintos puntos de entrada, propuestas alternativas de enseñanza, utilización de diferentes recursos y estrategias.

3) Hay que determinar cuáles son los contenidos básicos que necesitamos que todos nuestros alumnos aprendan. A esos contenidos básicos se les va a dedicar más tiempo y profundidad.

Aquí se presenta el desafío de encontrar un equilibrio entre lo común y lo diverso. Todos tienen derecho a obtener una buena educación, y para que eso sea posible es necesario contemplar variados puntos de partida para encarar la enseñanza, atendiendo a las diferencias y sus implicancias, pero sin dejar atrás el contenido crucial a aprender.

4) Se ofrece a los estudiantes consignas auténticas y significativas para que ellos puedan elegir y tomar decisiones. De esta manera se invitará a los alumnos a apropiarse de sus propios procesos de aprendizaje y a desarrollar su autonomía.

Los alumnos se convierten en el centro del proceso educativo cuando reconocemos quiénes son, cómo aprenden, cuáles son sus intereses, sus debilidades y fortalezas como aprendices, sus entornos culturales y sociales. Solo entonces, desde la enseñanza podremos ofrecer las mejores opciones para que todos se involucren activamente y encuentren sentido a lo que aprenden.

En fin, enseñar en aulas heterogéneas implica diseñar distintos modos de organizar los tiempos, los espacios, los agrupamientos de los alumnos y el uso de los recursos. Hay que tomar estas decisiones en función de la situación, de los objetivos y de los contenidos a enseñar.

Todos pueden aprender, pero para que eso suceda, todos los estudiantes necesitan recibir tareas desafiantes, potentes y estimulantes que los impulsen a desarrollar sus capacidades individuales. El desafío que subyace es cómo construir una escuela sin excluidos, una escuela habitable para todos los alumnos.

Fuentes: