La meditación se practica hoy en día para centrarnos, posicionarnos y vivir el presente, el hoy y el ahora. Vivimos subsumidos en un sinfín de pensamientos que permanentemente se la pasan revisando el pasado e imaginando el futuro y ello nos impide de manera concreta disfrutar del momento actual que estamos transitando.

Cómo permanecer en el presente y disfrutar lo que vivimos?

Meditando veinte minutos diarios donde bajamos el nivel de ansiedad y dejamos esos pensamientos retóricos de lado.

Percibimos la sensación de nuestro cuerpo, los aromas que hay en el ambiente, los sonidos externos que nos acompañan y disfrutamos del sonido de nuestra propia respiración profunda.

La meditación es nuestra ancla al presente.

A lo largo de la práctica, entendimos que la meditación no se trataba de un proceso demasiado difícil e intelectual para los niños y que ellos a partir de los 4 o 5 años de edad ya son capaces de desarrollar -a su manera- una vida interior profunda.

Que mejoras trae practicar Mindfulness con niños?

Las técnicas meditativas de Mindfulness, prestan especial atención al cuerpo y los niños comprenden muy bien el lenguaje corporal.

Investigadores y expertos en Mindfulness infantil como Felicia Huppert -de la Universidad de Cambridge-, Eline Snel, Roy Hintsa y Susan Kaiser entre otros, sostienen que el entrenamiento en Mindfulness puede mejorar no sólo a los sujetos que presentan síntomas relacionados con problemas de salud mental comunes, sino que también contribuye al bienestar y desarrollo general del menor.

¨Si enseñáramos meditación a cada niño a partir de los ocho años, erradicaríamos la violencia mundial en solo una generación." Dalai Lama

Cuáles son sus principales beneficios?

  • Mejora el aprendizaje, la capacidad de concentración y la atención, la creatividad y el rendimiento académico.
  • Les ayuda a regular sus emociones, a encontrar la tranquilidad y el equilibrio cuando se sienten angustiados, molestos, enojados y con ello logran mayor seguridad.
  • Aumenta la introspección, observan de manera más objetiva y clara lo que les sucede en su interior, en el exterior, en los demás y en su entorno.
  • Desarrollan el valor de la compasión y la amabilidad hacia si mismos y hacia los demás.
  • Favorece a las habilidades prosociales: como la paciencia, la empatía, la alegría por el bienestar de los demás o la ecuanimidad.