La Argentina se asoma a la educación del siglo XXI con bastantes falencias, porque todavía en las aulas se sobrelleva una pesada influencia de la manera en que se encaraba la educación en el siglo pasado. Sin embargo, en este momento hay quienes estudian y ponen en práctica muy distintas formas de hacer más atractiva el aula y de enseñar: desde el arte, la tecnología, la organización o la gestión, y la pedagogía, las opiniones de los diferentes especialistas consultados, como también los ejemplos elegidos, hablan de una educación innovadora y creativa que está surgiendo y afianzándose.

No es fácil innovar en el aula. Todos los consultados coinciden en que no se trata simplemente del acceso a las tecnologías de avanzada, porque estas son, finalmente, herramientas muy útiles pero nunca podrán sustituir la relación docente-alumno en el momento de la clase, o la relación docentes, directivos, padres y hasta comunidad en toda la estructura educativa.

La creatividad, la libertad de elegir y de equivocarse en el camino del conocimiento son rescatadas como características fundantes de esta educación que se aspira a conseguir en las aulas nacionales. Desde la teoría, y desde la ley de educación nacional, están avalado los nuevos diseños curriculares, pero es necesario que los docentes puedan apropiarse de ellos, aprenderlos y enseñarlos.

Para lograr estos cambios, las escuelas tienen que contar con los materiales necesarios: valdrá poco toda la capacidad de docentes y alumnos de interactuar positivamente entre ellos y con el conocimiento si tienen que empezar de cero. Es importante el papel de los emprendimientos didácticos privados, que refuerzan lo que se esté estudiando en el aula con el acceso a, por ejemplo, videos gratuitos, realizados con expertos en las distintas materias. Esto es parte de la transformación de la manera en que los estudiantes aprenden, ya que tienen muchas más posibilidades de ejercer su propio criterio y gusto.

Los primeros resultados han sido en su mayoría de muy buenos a excelentes, tanto para los docentes como para los alumnos, y para todo el mundo educativo en general. De manera que, con enormes dificultades y hasta retrocesos -así es como nacen y se desarrollan los grandes cambios educativos-, los argentinos estamos yendo hacia las innovaciones positivas en educación, mejorando o renovando modelos, cambiando puntos de vista y creando pensamiento crítico en los chicos.

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Fuente: La Nación. “El camino a una educación innovadora en el siglo XXI” Online: http://www.lanacion.com.ar/1773573-el-camino-a-una-educacion-innovadora-en-el-siglo-xxi. 07/03/2015.

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